Una organización sin ánimo de lucro de Ginebra está introduciendo frigoríficos públicos en la vía pública que restaurantes, cocineros a domicilio y otras personas pueden utilizar para regalar alimentos a punto de estropearse.
Esta iniciativa forma parte de un esfuerzo más amplio de las comunidades suizas y de otros países europeos por hacer algo por el medio ambiente y ayudar a reducir el desperdicio de alimentos.
La organización sin ánimo de lucro Free-Go -cuyo nombre suena a «frigo», palabra francesa que significa frigorífico- ha introducido en Ginebra frigoríficos y estanterías donde la gente puede coger fruta, verdura, pan, cruasanes y otros alimentos para llevárselos gratis a casa.
El programa, cuyo funcionamiento cuesta unos 40.000 dólares al año, empezó hace un año con un único frigorífico en el exterior de un centro comunitario del oeste de Ginebra, y ahora cuenta con cuatro frigoríficos repartidos por la ciudad.
Marine Delevaux, directora del proyecto, afirma que los alimentos suelen recogerse una hora después de su entrega. Por razones sanitarias y normativas, en los frigoríficos no se permiten alimentos congelados, envases de comida abiertos, comidas preparadas ni alcohol.
«Por lo general, cuando los alimentos recogidos en tiendas y restaurantes llegan por la mañana, la gente ya está esperando para servirse», explica Delevaux, que añade que el primer frigorífico de Ginebra contribuyó a evitar que el año pasado se desperdiciaran unas 3,2 toneladas métricas de alimentos.
Según Free-Go, cada año se desperdician en el mundo unos 1.000 millones de toneladas métricas de alimentos, que consumen energía y otros recursos.
Ejercicios
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